Había recién ascendido al Grado de Teniente Primero de la Marina, cuando luego de haber fungido como oficial ayudante de un Almirante por 3 años y para no perder horas de vuelo, me trasladan a trabajar a un Escuadrón, donde estuve a cargo del departamento de Operaciones del Escuadrón de Ataque de la Aviación Naval, mientras que en paralelo venía estudiando un postgrado de comunicaciones digitales en la Universidad Nacional de Ingeniería (estudios pagados por la Marina porque yo no la hacía ni hablar y que luego para mi constructora me vino genial), como algo opcional que reforzaría mis conocimientos en otra área, a pesar de que me quitaba un tiempo personal valioso ya que en esa época apoyaba también, como el grueso de mis compañeros pilotos, en misiones de combate y transporte en la guerra contra los terroristas en la selva volando la aeronave modelo MI8T y ello representaba estar fuera de Lima por 15 días como mínimo varias veces en el año, según un rol de pilotos navales que se cumplía obligatoriamente.

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Cuando esa notificación llegaba a alguno de los escuadrones, los oficiales se marchaban sin mayor demora con el “permiso” del jefe (permiso simbólico porque esta orden venía de mucho más arriba y se anteponía ante cualquier otra) puesto que de todos modos representaba una ausencia de oficiales en el sistema que el Comandante del escuadrón debía de tener en cuenta.

Coincidió que el examen final de uno de mis cursos de este postgrado era en la misma quincena que estaba programado para irme a la selva, y debía si o si cambiar mi destaque a para no faltar a este examen con riesgo de reprobarlo de estar ausente y tenía que mover cielo y tierra para evitar faltar, hasta que encontré (después de mucho buscar y dar algunas concesiones extra como cubrir servicios de guardias adicionales y etc.) a un colega que se animó a cambiar mi quincena con la suya, así que ya con el problema resuelto fui adonde mi jefe para presentarle mi pequeño tema, junto con la solución como es siempre lo ideal para no complicar al jefe, y decirle que me autorice a no viajar cuando me tocaba sino que un colega iría en mi lugar y al mes siguiente cuando le tocara a él yo le correspondería con lo mismo, en esos días el trabajo estaba relativamente tranquilo, sin mayor presión y todo fluía como debe ser por lo que pensaba que no supondría ningún problema este cambio, que no era nada del otro mundo y muchos colegas lo hacían.

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Que iluso puede ser uno a veces

Recuerdo yo que estaba en el umbral de la puerta de mi jefe, contándole mis coordinaciones efectuadas y solicitarle el permiso de ese cambio de quincenas a causa de mi examen final, cuando percibí una mirada sarcástica en mi jefe mientras que me escuchaba atentamente que ya me iba dibujando su respuesta. Luego que termino de exponerle mi asunto, hizo un silencio que rompió después de varios incomodos segundos y esbozando una ligera sonrisa me dijo:

–  Pepe, tienes razón en lo que me solicitas y has hecho una buena coordinación pero me llega al pincho lo que tú digas, aquí no vas a hacer lo que te da la gana –

Disculpando el francés (pero si no copio la respuesta tal cual pierde la fuerza en su expresión, aparte que no me gusta maquillar el lenguaje coloquial cuando mucho se utiliza, imaginen en mi constructora que idioma se usa..), ante esta respuesta, mi expresión no cambió un ápice e incluso, como si nada hubiera pasado, inmediatamente le hablé de algún otro tema propio del trabajo y tal como en la escuela naval nos enseñaron ( en muchas situaciones en la vida marinera nos tocaba tolerar, guardar las formas y sobretodo tener clase porque si dejas notar que estás haciendo “bilis”, te cae doble) solo le cerré el dialogo con un correcto “señor, permiso para retirarme” y sin más di media vuelta volviendo a mis labores cotidianas con mi problema no resuelto puesto que viajaba a los 3 días.

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Sentirse confortable en el trabajo significa que puede uno ser capaz de expresarse como es, de que sin miedo se pueda decir que no se está entrenado para tal o cual tarea que le asignen, que cometió un error, quizá comentar que no se siente tan calificado con un nuevo cargo y necesita algo de más de instrucción o cierta ayuda, que si tiene algún problema pueda comunicarlo con la confianza tal que ni el jefe, ni los colegas pudieran afectar y poner en riesgo su puesto sino todo lo contrario generar un apoyo en su entorno para lograr el desempeño deseado

Si no creamos esas condiciones de confianza, terminaremos creando un grupo de gente que se pone la máscara de efectividad y comenzarán a esconder los errores o “pateárselos” al colega, negar a morir que no hicieron un trabajo y generar excusas por ello, luego es impensable considerar que admitirían que no saben algo por miedo a verse vulnerables al punto de estar seguros que a la primera purga, ellos estarán primeros en la lista de decir adiós y la cuestión es, como una organización puede ser sostenible o poder crecer si existen este tipo de condiciones en el personal, el miedo o incomodidad con el jefe llevan a conductas como las expuestas, cuando se esconden las cosas que están mal, no admiten que no hicieron su trabajo o que necesitan ayuda para realizarlo, y sucede a veces que hasta el propio personal pueda hacer caer el jefe y ponerle piedras en el camino, de todo he visto y oído.

Un ambiente como ese, tiene fecha de vencimiento de todas maneras, pero todo cambia si el que dirige el grupo tiene una mentalidad de largo plazo, en donde no se enfoca en estimular el desempeño y los resultados ya que estos definitivamente derivan de un comportamiento, una actitud o una conducta e incide sobre ellos para llegar al desempeño que se espera sabiendo bien que uno es consecuencia directa del otro.

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Ninguna organización puede ser perfecta porque está hecha de seres humanos y si bien se trata de llegar a la perfección siempre habrán buenos y malos jefes, hay líderes y también autoridades que no significan lo mismo, la cuestión es saber de qué lado no debe de estar uno si se quiere tener la ascendencia que debe mostrar un líder y sea la inspiración para que el personal dé todo por él y los objetivos que este traza, por ejemplo yo a partir de ese día no le pedí absolutamente ningún favor o le comentaría nada acerca de mi lado personal o profesional a este jefe, simplemente mi limité a cumplir mi trabajo a nivel de lo mínimo indispensable y cuando culminó el año (y en coincidencia con todos los oficiales bajo su mando que también tenían sus particulares historias como la mía con este jefe), pedí mi cambio, nadie quería seguir en ese ambiente tóxico ni estar bajo sus ordenes y eso en una carrera militar es el “Core” del sistema y en la vida empresarial del mismo modo disminuye enormemente el potencial, la productividad del personal y a duras penas se puede crecer.

A este Comandante le llamaban “el tirano” (se ganó este sobrenombre entre el personal subalterno por muchas cosas que no son tema de este relato) y el sistema mismo se encargó de desecharlo 1 año y medio después de estar en ese puesto, se fue definitivamente de la organización sin pena ni gloria.

Donde vayas trata de enseñar, ayudar, guiar, crear un entorno de confianza y colaboración, suena muy cool, muy de coach (que no es mi onda) pero es lo que debe hacerse, de hecho muchas veces uno ya lo viene haciendo pero no lo nota (pero su gente de todas maneras si) y como leí en algún lado (sorry por no recordar la fuente y citarla): “el líder forma líderes” y si bien este es un ejemplo de lo que no debe hacerse, he tenido la suerte que dentro y fuera de la Marina conocí verdaderos líderes que me han enseñado mucho y les debo un aprecio infinito.

Pepe Tudela

·        Twitter: @tudela_pepe

·        CEO W.V. Contratistas Generales S.A

constructora / naves industriales / infraestructura

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