Elegir mal una empresa de remodelación en Lima puede salir el doble de caro y, peor aún, poner en riesgo la seguridad de tu vivienda. Lo digo con conocimiento de causa: en la constructora W.V. Contratistas Generales S.A. llevamos más de 30 años remodelando casas y departamentos, y hemos tenido que “rescatar” obras mal ejecutadas por el maestro del “conocido del conocido”. Esa mezcla de precio bajo, procedimientos omitidos y cero garantías es receta segura para el desastre. En esta guía te cuento, sin rodeos, cómo elegir bien desde el primer día—para que no tengas que llamarnos cuando ya es tarde.


1) Señales de una empresa seria (y cómo detectarlas rápido)

Lo primero es separar humo de realidad. Una empresa formal te muestra, sin pedirlo, estos básicos:

  • Responsable técnico (ingeniero o arquitecto colegiado) y RUC activo.
  • Portafolio verificable con fotos de antes/después y referencias de clientes por distrito.
  • Alcance de servicios: obra civil, instalaciones eléctricas/sanitarias, acabados, gestión de permisos.
  • Proceso claro: diagnóstico, presupuesto detallado, cronograma, hitos de pago y control de calidad.
  • Garantía por escrito y servicio post-obra.

En mi experiencia, cuando un proveedor evita hablar de planos, memorias o especificaciones técnicas, es porque no piensa seguirlas. Nos ha pasado: llegamos a obras donde se “saltaron” nivelaciones o refuerzos por “ahorrar”. Resultado: fisuras, filtraciones y demoliciones costosas. Una empresa seria te explicará qué controles aplicará, cómo documentará avances y quién firma la conformidad de cada hito.

Red flags en 30 segundos: solo precio verbal por WhatsApp, contrato genérico sin partidas, “no hace falta permiso”, materiales “a elección del maestro”, rechazo a visitas técnicas o a mostrar RUC y CIP.


2) Precio vs. garantía: el “barato” que sale caro

El precio es importante, pero precio sin garantías es una trampa. Compara siempre qué incluye cada propuesta:

  • Partidas medibles (m², ml, unidades) con marcas/estándares mínimos.
  • Instalaciones (cableado, tuberías, llaves termomagnéticas, pendientes y sifones).
  • Acabados (tipo de piso/porcelanato, zócalos, sellos, juntas).
  • Gestión (supervisión, limpieza, retiro de escombros, pruebas y puesta en marcha).
  • Garantías (tiempos y condiciones).

Cuando hemos intervenido en proyectos “económicos”, el patrón se repite: no había partidas claras ni garantía, y el contratista “ajustó” cambiando calidades o saltándose procedimientos. Al final, el cliente paga dos veces: por lo mal hecho y por lo que sí debió hacerse.

Tabla rápida para comparar propuestas (ejemplo):

ÍtemProveedor AProveedor BProveedor C
Demolición y retiro (m²)Incluye bolsas, flete, disposiciónSolo mano de obraIncluye + certificación
Instalación eléctricaCable THHN 12/14 + térmica“Según disponibilidad”THHN + tablero seccionado
SanitariasPPR + pruebas de presiónPVC sin pruebasPPR + pruebas documentadas
AcabadosPorcelanato 60×60 rectificadoCerámica 45×45Porcelanato 60×60 + crucetas 2mm
Garantía12 meses por escritoNo especifica24 meses + post-obra

3) Seguridad primero: responsables técnicos, planos y permisos

La seguridad no se negocia. Una remodelación, por pequeña que sea, debe considerar:

  • Evaluación estructural si tocas muros, losas o abres vanos.
  • Planos (arquitectura, eléctrico, sanitario) y memorias que detallen materiales y procedimientos.
  • Permisos municipales según distrito y alcance de obra.
  • Ensayos y pruebas: presión de tuberías, testeo eléctrico, nivelaciones y pendientes.

He visto obras donde, para “no perder tiempo”, no se hicieron pruebas de presión y las tuberías reventaron a la semana de entregar. Eso no es mala suerte: es falta de procedimiento. Con un ingeniero responsable y un check de pruebas firmadas, ese riesgo cae dramáticamente.

Pistas prácticas: pide quién firma los planos, qué normas siguen (eléctrica, sanitaria), qué checklists usan para recepción de partidas y cómo documentan las no conformidades.


4) Portafolio real: qué evidencias pedir (antes/después, clientes, distritos)

El portafolio debe probar capacidad técnica y consistencia. Pide:

  • Antes/después con descripción técnica de lo resuelto (no solo “bonitas fotos”).
  • Casos similares al tuyo (cocina, baño, full departamento) y en tu distrito.
  • Contactos de 1–2 clientes para referencias.
  • Lecciones aprendidas: qué salió distinto a lo planificado y cómo lo corrigieron.

Cuando nos piden referencias, mostramos obras comparables y explicamos decisiones (por ejemplo, por qué pasamos a PPR, o cómo resolvimos un desnivel en sala-comedor). Ese tipo de transparencia separa a quien gestiona calidad de quien solo “coloca cerámica”.


5) Presupuesto y cronograma: cómo comparar propuestas sin sesgos

Para comparar manzanas con manzanas:

  1. Define un alcance base (planos/ambientes) y pide que todos coticen sobre lo mismo.
  2. Exige cantidades y especificaciones (marcas mínimas o estándares).
  3. Solicita cronograma con hitos: demolición, instalaciones, acabados, entrega.
  4. Pide forma de pago atada a hitos verificados (no por “semanas”).
  5. Revisa exclusiones: lo que no está, luego suele “aparecer” como adicional.

En mi caso, cuando un cliente nos pidió “empatar” el precio de un maestro, desglosamos todo y mostramos qué procedimientos él no incluía (impermeabilización, pruebas, nivelación láser). El cliente entendió que el “ahorro” iba a terminar en retrabajos.

Tip: añade una fila “Riesgos y supuestos” en cada propuesta. La empresa que piensa en riesgos sabe planificar.


6) Materiales e instalaciones: qué exigir para evitar re-trabajos

Los acabados lucen, pero las instalaciones sostienen tu casa:

  • Eléctrica: cableado según carga, térmicas y diferenciales, canalizaciones bien dimensionadas.
  • Sanitaria: tuberías adecuadas (PPR/CPVC), pendientes correctas, sifones y ventilaciones.
  • Impermeabilización: baños, cocinas, terrazas; pruebas de estanqueidad.
  • Acabados: nivelación, juntas, sellos, productos compatibles.

Hemos visto duchas “nuevas” con pendientes al revés. Arreglar eso implica demoler y rehacer. Pide que te expliquen cómo asegurarán pendientes, qué pruebas harán y con qué tolerancias entregan (por ejemplo, juntas de 2 mm y nivelación ≤3 mm cada 2 m).


7) Errores frecuentes al contratar y cómo evitarlos en Lima

  • Elegir solo por precio. Solución: compara alcances y garantías, no solo números.
  • Contratar al maestro informal. Sin responsable ni garantía; si sale mal, no hay a quién reclamar.
  • No pedir permisos ni planos. Puede generarte multas y, peor, riesgos estructurales.
  • Contrato débil. Falta de hitos, penalidades y entregables documentados.
  • Cambios fuera de control. Gestiona ampliaciones por órdenes de cambio detalladas.

Una de las frases que repito a clientes es: “o te sale el doble un trabajo mal hecho, o pones en riesgo la seguridad de tu vivienda.” La prevención más barata es planificar y contratar bien.


8) Checklist descargable: 15 puntos para contratar con confianza

  1. RUC activo y responsable técnico (CIP/CAP).
  2. Visita técnica y diagnóstico por escrito.
  3. Planos y memorias (arquitectura, eléctrica, sanitaria).
  4. Partidas con cantidades y especificaciones.
  5. Cronograma e hitos verificados.
  6. Garantía escrita (instalaciones y acabados).
  7. Política de no conformidades y correcciones.
  8. Pruebas: presión, estanqueidad, puesta en marcha.
  9. Señalización y seguridad en obra.
  10. Limpieza y disposición de residuos.
  11. Seguro/afiliaciones del personal.
  12. Referencias y casos similares en tu distrito.
  13. Permisos/avisos municipales cuando aplique.
  14. Actas de entrega por ambientes.
  15. Post-obra: visitas y mantenimiento.

9) Preguntas frecuentes

¿Cuánto demora remodelar un baño/cocina?
Baño estándar: 2–4 semanas. Cocina: 3–6 semanas. Depende de planos, acabados y tiempos de entrega.

¿Necesito permiso municipal?
Si intervienes estructura, fachadas, o cambias instalaciones relevantes, . Confírmalo con tu distrito y tu responsable técnico.

¿Qué garantía pedir?
Mínimo 12 meses por instalaciones y acabados, con condiciones claras de uso.

¿Cómo evitar sobrecostos?
Planos cerrados + contrato con órdenes de cambio para cualquier modificación, y compras planificadas.


Conclusión

Remodelar es emocionante, pero no es un salto de fe. Con un responsable técnico, un presupuesto medible y un contrato con garantías, conviertes el riesgo en un proyecto predecible. Yo he visto ambos escenarios: los que buscan “lo barato” y luego pagan el doble, y los que planean bien y disfrutan su casa renovada por años. Elige ser del segundo grupo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *